Adiestramiento Canino

El adiestramiento y entrenamiento canino sigue siendo una profesión curiosa y no muy extendida, que siempre se ha basado en el aprendizaje de unas técnicas transmitidas del entrenador experimentado al aprendiz, y que se iban mejorando con la experiencia adquirida y los años de entrenamiento.

Pero en los últimos años, la mayoría de los adiestradores se
han acercado a la etología (la ciencia que estudia el comportamiento de los
animales, en especial sus características instintivas) y a la psicología conductista
( corriente que defendía que el aprendizaje era resultado de respuestas ante
estímulos positivos y negativos).

Lo primero que hay que tener en cuenta es que es mucho más
fácil adiestrar a un cachorro que a un perro adulto, por lo que siempre se aconseja
empezar con la educación lo antes posible. La tarea de adiestramiento a corta
edad no es difícil, incluso con paciencia, cariño y estímulos es posible hacerlo
con perros de mayor edad; lo que sí es cierto es que algunas razas de perros
son mas complicadas de adiestrar que otras.

Los cachorros deben socializarse a edad temprana, ya que el
ambiente social y físico que viva en sus primeras semanas será crucial para
su existencia futura. Para conseguir que el perro adulto sea dócil y equilibrado,
hay que exponer al joven cachorro al llamado período de desarrollo sensitivo,
para que interactúe con el mayor número de personas, animales y ambientes, y
así desarrolle de forma más intensa sus sentidos y su sociabilidad. A este efecto,
los cachorros que no son socializados ni adiestrados correctamente pueden reaccionar
temerosamente a estímulos no familiares durante el resto de su vida, lo cual
da lugar a problemas de conducta, entre los que se incluye la agresión por miedo.

Centrándonos en lo que significa el adiestramiento en sí, puede
definirse como un proceso mediante el que una persona logra que un perro aprenda
y adquiera destreza en algo, y que mantenga esa destreza. Por tanto, siempre
se necesitará de la participación de una persona, ya sea directa o indirectamente.
Es decir, lo que el perro aprenda sin intervención humana no va a ser fruto
del adiestramiento, aunque sí formará parte de su abanico de conductas; lo que
hay que procurar es que éstas sean lo más positivas posible.

Lo más importante y a la vez complicado no es enseñarle algo
al perro, sino que lo adquiera como hábito, lo mantenga y lo perfeccione; por
ello el adiestramiento no es una actividad puntual, sino de por vida, teniendo
que practicar de vez en cuando las técnicas anteriormente aprendidas. Hay cuatro
áreas fundamentales dentro del adiestramiento canino: la educación en los buenos
modales, enseñándole las buenas conductas de socialización con los humanos y
quitarle las inaceptables.

Por otro lado, está la obediencia básica del perro, que es
un conjunto de ejercicios que el can debe realizar cuando se lo piden, permitiendo
una comunicación clara entre el animal y el dueño. También existe el adiestramiento
deportivo, que reciben los perros que van a participar en actividades deportivas,
casi siempre destinadas a perros de protección.

Por último, nos encontramos con adiestramiento especializado
para perros de trabajo, que es muy exigente y no todos pueden recibirlo, porque
cumplen un servicio para con la sociedad, como puede ser la búsqueda y el rescate.

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